En la última década, hemos pasado de "querer estar en el móvil" a "ser nuestra identidad en el móvil". Sin embargo, cuando empresas, entidades públicas o desarrolladores intentan implementar procesos de autenticación y firma basados en el estándar nacional más robusto —el DNIe—, suelen chocar contra una pared de complejidad técnica. Y más aún en entornos iOS debido a las distintas limitaciones históricas de este sistema operativo.
Si tu equipo está intentando integrar el DNIe en una aplicación nativa o necesita que sus servicios web acepten autenticación basada en certificados desde un móvil, sabes de lo que hablo. La brecha entre el protocolo de un chip físico y una aplicación moderna es, a menudo, un abismo técnico.