Nuestra participación como ponentes en la 6ª edición de Ourensec nos ha permitido poner sobre la mesa un debate fundamental en el sector de la ciberseguridad: cómo blindar la identidad digital del ciudadano sin que la tecnología se convierta en una barrera infranqueable. Durante la sesión, analizamos el espectro completo de soluciones actuales —desde los certificados software hasta el DNI electrónico y las llaves criptográficas—, evaluando sus pros y contras. El mensaje principal fue claro: una solución de identidad digital solo es exitosa si es capaz de proteger al usuario de la usurpación de identidad y, al mismo tiempo, ofrecer a la administración la certeza absoluta de quién está al otro lado de la pantalla.
En nuestra comparativa técnica, destacamos que aunque los certificados software ofrecen una usabilidad excelente, su seguridad depende totalmente del nivel seguridad del dispositivo. En el extremo opuesto, el DNIe y las llaves criptográficas representan el máximo nivel de seguridad al basarse en hardware dedicado, aunque históricamente han fallado en movilidad. Aquí es donde nuestra tecnología marca la diferencia, ya que mediante componentes como iDNIe, logramos elevar la usabilidad de estos métodos de alta seguridad al nivel de una aplicación móvil convencional, permitiendo que la máxima confianza sea también la opción más cómoda para el ciudadano.
Mirando hacia el futuro y la implementación de la nueva Identidad Digital Europea (basada en eIDAS2), subrayamos que el éxito no llegará cuando todos los ciudadanos sepan usar certificados complejos, sino cuando la tecnología sea tan transparente que nadie sepa que los está utilizando. En CQe-Solutions ya estamos materializando esta "identidad invisible" con herramientas como Tr@mite y Firm@, que integran capacidades criptográficas avanzadas para asegurar que cada trámite o firma electrónica sea una operación de confianza mutua entre ciudadano e institución, eliminando por el camino los riesgos de suplantación que comprometen nuestra seguridad digital.